Prisión perpetua para el encargado que mató a un vecino jubilado en Palermo

Prisión perpetua para el encargado que mató a un vecino jubilado en Palermo: “Disfrutó de lo que hizo y no se arrepiente”

Resumen:
El encargado del edificio de Paunero al 2700 en Palermo, Fernando Celestino, fue condenado a prisión perpetua por el asesinato del jubilado Saúl Hilu en diciembre de 2021. Liza Cáceres, cómplice, recibió la misma pena, mientras que Analía Benítez fue condenada a 8 años de cárcel por el robo. Dos hombres involucrados siguen prófugos.


En el laberinto de las calles de Palermo, un rincón que guarda historias de viejos tiempos, se desató una tragedia que conmocionó al barrio. Saúl Hilu, un vecino jubilado, fue cruelmente arrebatado de esta vida. Aquel fatídico diciembre de 2021, su cuerpo fue hallado tendido boca abajo, con los pies atados y una cinta que sellaba su destino. Lo golpearon sin piedad, y el último suspiro se lo arrancaron asfixiándolo.

Fernando Celestino, el encargado del edificio en Paunero al 2700, no mostró ni un atisbo de remordimiento. “Eligió que muriera lentamente, con el mayor sufrimiento posible para él y para su familia. Disfrutó de lo que hizo y no se arrepiente en absoluto de sus acciones”, sentenció la Fiscalía en un alegato que resonó como un trueno en la sala de audiencias. La justicia le impuso la pena máxima: prisión perpetua.

La tragedia no fue obra de un solo hombre. Liza Cáceres, cómplice en este macabro plan, compartirá el mismo destino tras las rejas. Analía Benítez, partícipe del robo, recibió ocho años de prisión. Pero la sombra de la impunidad aún persiste, pues dos hombres, aún sin identificar, siguen prófugos.

El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°26, con los jueces Carlos Rengel Mirat, Julio Pablo Quiñones y Maximiliano Dialeva Balmaceda, dictó la sentencia, calificando los delitos de “robo agravado por la utilización de una llave verdadera substraída y homicidio criminis causa”. Celestino también fue condenado por “hurto agravado por la utilización de una llave verdadera substraída” en otro incidente en el mismo edificio.

La investigación, llevada a cabo por la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°9, a cargo del fiscal Lucio Herrera, y la Fiscalía N°6 de Diana Goral, reveló los detalles oscuros de aquella noche. El 17 de diciembre de 2021, Hilu fue sorprendido en su hogar. Celestino, valiéndose de su posición de encargado, entregó las llaves electrónicas a los cómplices. Cámaras de seguridad registraron cada movimiento, desde la entrada del edificio hasta la huida hacia la Villa Zabaleta.

El crimen fue meticulosamente planeado. El 15 de diciembre, Celestino, Cáceres y Benítez ingresaron al edificio minutos antes de la medianoche. Los otros dos hombres llegaron más tarde, a las 2.46, y se dirigieron a la casa de la víctima. Golpearon a Hilu, ataron sus pies y lo dejaron sin escapatoria.

Tras revolver el departamento y sustraer elementos de valor, escaparon con un celular y cuatro relojes. No contentos con el botín, regresaron al departamento para conseguir una caja fuerte. A las 5 de la mañana, Celestino y Cáceres volvieron, y en un acto final de crueldad, sofocaron a Hilu con una almohada. Antes de abandonar la escena, accionaron un matafuego para borrar rastros.

“Tanto su muerte como su prolongada agonía fueron absolutamente innecesarias para consumar la sustracción. Hilu era de avanzada edad, no escuchaba casi nada y estaba solo, fue sorprendido mientras dormía por dos adultos fornidos, no tenía escapatoria”, concluyó la Fiscalía.

En Palermo, las sombras de aquel crimen aún susurran entre las paredes de Paunero al 2700, recordando a los vecinos la fragilidad de la vida y la crueldad que puede esconderse detrás de una puerta cerrada.

Si Usted quiere participar en este debate, envíe un mail a info@palermonline.com.ar.