La copa del mundo 2026: un trofeo con alma italiana y corazón global

Desde 1974, la Copa del Mundo que levanta el campeón no ha cambiado su rostro. No hay rediseño para 2026, aunque sí una renovación simbólica: el trofeo original, creado por el escultor italiano Silvio Gazzaniga, será una vez más el emblema de la gloria en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.

Un diseño que no envejece

La FIFA World Cup Trophy, como se llama oficialmente, fue creada tras la retirada del primer trofeo, la histórica Jules Rimet. El nuevo diseño fue encargado a la casa GDE Bertoni de Milán, y Gazzaniga lo concibió con una visión escultórica que mezcla dinamismo y universalidad: dos figuras humanas que sostienen el planeta, símbolo del triunfo colectivo y la armonía universal del fútbol.

Está hecha de oro macizo de 18 quilates, mide 36,8 centímetros y pesa 6,175 kilos. Pero su peso real es simbólico: lo han levantado figuras como Maradona, Zidane, Ronaldo, Iniesta y Messi. No es solo un trofeo: es la consagración del mito.

La primera copa: Jules Rimet

Antes de Gazzaniga, hubo otra. De 1930 a 1970, el trofeo fue la Jules Rimet, en honor al dirigente que ideó el Mundial. Diseñada por Abel Lafleur, era una figura de la diosa griega Niké, símbolo de la victoria. Medía 35 centímetros y pesaba menos de 4 kilos. Su historia fue de película: fue robada dos veces, una en Brasil en 1983, y jamás recuperada. Se dice que fue fundida y vendida como chatarra.

La regla de la época decía que el país que ganara tres veces el Mundial se quedaría con el trofeo. Brasil lo logró en 1970, y así nació la necesidad de crear una nueva copa: la actual.

¿Por qué no se rediseña para 2026?

La FIFA no lo necesita. La copa vigente es símbolo de continuidad, prestigio y valor histórico. Representa la tradición del torneo más importante del planeta. Aunque muchos torneos modernos presentan trofeos rediseñados o versiones “edición especial”, el Mundial mantiene su pieza madre intacta.

Además, el trofeo no circula libremente. No lo recibe el campeón de forma permanente. Lo levanta, lo besa y luego se lo devuelve a la FIFA. A los equipos ganadores se les entrega una réplica chapada en oro. Solo hay una copa real, y vive bajo estrictas condiciones de seguridad.

Una copa, muchas historias

  • En 1986, Maradona la alzó en México como símbolo del mejor torneo individual de todos los tiempos.
  • En 1998, Francia fue anfitrión y campeón, con Zidane como héroe.
  • En 2022, Messi completó su obra consagratoria en Qatar.

Y en 2026, volverá a brillar, aunque sea la misma. Porque el fútbol no necesita nuevos trofeos, sino nuevas epopeyas.

¿Cuál fue la mejor versión de la Copa del Mundo?

¿La que levantó Pelé? ¿La que escondieron en Italia durante la Segunda Guerra? ¿O la que le devolvió a Argentina su lugar en el mundo del fútbol con Messi como guía? La copa sigue siendo la misma, pero cada vez que cambia de manos, se reescribe la leyenda.

Y vos, lector futbolero… si te dieran cinco minutos con la copa, ¿qué le dirías? ¿A quién se la dedicarías? ¿Te emocionarías como un nene o la mirarías como quien mira una obra de arte?


Fuente exclusiva: Palermo Online Noticias
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Mario José, cronista deportivo de Palermo, presente en cada historia que vale oro.