El síndrome FoMO: ¿la nueva obsesión digital o simplemente una excusa moderna?

El síndrome FoMO: ¿la nueva obsesión digital o simplemente una excusa moderna?

En pleno 2024, con los celulares en mano y las notificaciones al pie del cañón, el síndrome FoMO, o miedo a perderse algo, viene ganando terreno en la cancha de las ansiedades modernas. Nacido del auge de las redes sociales y la vida hiperconectada, este fenómeno parece tener a más de uno corriendo detrás de un balón que nunca termina de agarrar.

Pero ¿de qué hablamos cuando mencionamos el FoMO? La palabrita viene del inglés, Fear of Missing Out, que, en criollo, sería algo así como el pánico a quedarse afuera de lo que pasa a nuestro alrededor. Este término lo acuñó en 2004 el estudiante Patrick McGinnis, quien, observando la vida acelerada de los jóvenes en Harvard, notó que la gente saltaba de un lado al otro, buscando estar en todos lados al mismo tiempo, pero sin quedarse nunca en ningún sitio. Medio como cuando en un picadito nadie quiere perderse el gol y todos van detrás de la pelota, dejando al arquero solo.

¿Qué hay detrás del FoMO?
El síndrome FoMO está alimentado por la comparativa constante. Ves a tu vecino viajando, a tu compañera de laburo subiendo fotos de sus salidas de fin de semana y, mientras tanto, vos te quedás sentado preguntándote por qué tu vida no parece tan emocionante. Este fenómeno no es considerado un trastorno clínico, ya que no está en el Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales. No es que estés loco, sino que las redes te hacen sentir como si estuvieras siempre fuera de juego.

Cuando te levantás a la mañana y lo primero que hacés es revisar el celular para chequear si te perdiste alguna novedad, ese es el FoMO jugando de delantero. Y, como bien saben los técnicos, a veces hay que hacerle marca personal a los pensamientos que te sacan de partido.

¿Qué se puede hacer para frenar este síndrome?
La primera línea de defensa podría ser aceptar que no sos omnipresente. El día tiene 24 horas y, aunque uno tenga el mejor estado físico, no puede correr todos los partidos. Un buen entrenador te diría que es mejor hacer lo que puedas bien, en lugar de intentar estar en todos lados y hacerlo mal.

El segundo paso sería parar la pelota y preguntarse: ¿qué es lo realmente importante para mí? Si tenés una salida al bar con amigos pero al otro día hay que llevar al gato al veterinario, la prioridad se define fácil. Hay que aprender a escuchar el cuerpo y no dejar que las exigencias externas te tiren centros a los que no podés llegar.

Otra estrategia es practicar el JOMO, la alegría de perderse algo, como lo llamaría la psicóloga Kristen Fuller. Este concepto sería como el rival del FoMO: en lugar de correr detrás de lo que otros hacen, disfrutás de quedarte en casa y leer un buen libro, o te tomás un café en la tranquilidad de tu cocina sin necesidad de compartirlo en Instagram.

Reflexión económica y filosófica
Desde un punto de vista económico, podríamos comparar el FoMO con la teoría de las oportunidades de costo. Constantemente estamos tomando decisiones, y cada vez que elegimos algo, dejamos de lado otra cosa. ¿Es correcto estar siempre pensando en lo que nos perdemos? Según los filósofos estoicos, lo que importa es centrarse en lo que se puede controlar, aceptando que no siempre vamos a estar en el lugar ideal, pero sí podemos disfrutar de lo que tenemos en el presente.

Y vos, ¿qué opinás? ¿Es FoMO el resultado inevitable de una sociedad cada vez más digital, o es simplemente una excusa para no enfrentar nuestras propias decisiones? Dejame tu opinión.

Si usted quiere participar en este debate, envíe un mail a lectores@palermonline.com.ar.

Ernesto Magneto, para Palermo Online Noticias.