El deporte no fue ajeno al terror de la dictadura militar

Deportistas desaparecidos: memoria, verdad y justicia en los vestuarios del deporte argentino

El grito ahogado de una generación: a 48 años del golpe, el deporte argentino recuerda a sus atletas desaparecidos por la dictadura.
Tiempo de lectura: 7 minutos | 5.821 caracteres | 918 palabras


El deporte no fue ajeno al terror

En la Argentina del 76, cuando los estadios se llenaban de cánticos y las radios narraban goles con pasión, otros campos quedaban en silencio. La dictadura cívico-militar que asoló al país entre 1976 y 1983 dejó una huella imborrable también en el deporte. No sólo se desaparecieron militantes, obreros y estudiantes. También se borraron del mapa atletas, futbolistas, boxeadores, remeros, judocas y hasta ajedrecistas. El deporte argentino, ese que suele unir pasiones, también fue víctima del terrorismo de Estado.

¿Quiénes eran? ¿Por qué fueron perseguidos?

Muchos eran deportistas amateurs con compromiso social. Otros, profesionales que militaban en organizaciones políticas o sociales. La mayoría compartía una misma pasión: competir, superarse, representar al país o simplemente practicar su disciplina. Pero también compartieron un destino trágico: ser secuestrados, torturados y desaparecidos por las fuerzas armadas.

El deporte, ese lenguaje universal, no alcanzó para salvarlos.


Nombres que deben gritarse

Uno de los casos más emblemáticos es el de Claudio Hugo Tamburrini, arquero de Almagro, quien fue secuestrado en 1977 y llevado al centro clandestino “Mansión Seré”, donde fue torturado por su supuesta vinculación con la izquierda peronista. Tamburrini logró fugarse junto a otros tres detenidos, en una historia que luego inspiró la película Crónica de una fuga. Hoy, es filósofo y reside en Suecia. Su relato sirve como testimonio viviente de una tragedia colectiva.

Más dolorosa aún es la historia de Rodolfo “Tito” González, jugador de rugby en el club Banco Nación y militante del PRT. Fue secuestrado en 1978. Hasta hoy, permanece desaparecido. Como él, otros rugbiers fueron víctimas del aparato represivo. Según el informe de la Secretaría de Derechos Humanos, al menos 152 jugadores de rugby fueron secuestrados y desaparecidos, una cifra escalofriante que hizo del rugby el deporte más golpeado por la represión.


También desaparecieron atletas olímpicos

En la lista de víctimas también figura Diana Teruggi, ex campeona juvenil de natación y militante de Montoneros. Fue asesinada en 1976 en la “Casa de la Calle 30” de La Plata. Su hija, Clara Anahí Mariani, fue robada por los represores y aún sigue desaparecida.

Otro nombre ilustre es el de Marcelo Bettini, tenista federado y estudiante de arquitectura, secuestrado en Rosario en 1977. El club Jockey de esa ciudad aún guarda una placa en su memoria.

¿Y qué decir del caso de Miguel Sánchez? Atleta, poeta y militante, fue secuestrado el 8 de enero de 1978 en Villa España. Participaba en carreras populares y soñaba con representar al país. En su honor se corre todos los años la “Carrera de Miguel” en varias ciudades de Argentina y del mundo. Su nombre se convirtió en emblema de la memoria en zapatillas.


El fútbol también fue víctima

Aunque los casos no fueron tan numerosos como en otros deportes, el fútbol no fue ajeno al dolor. Además de Tamburrini, se registran casos de jóvenes futbolistas desaparecidos por su militancia o por estar en el lugar y momento “equivocados”.

Algunos clubes como Huracán, Atlanta, Newell’s, Estudiantes de La Plata y Banfield comenzaron a reconstruir la memoria de sus socios, hinchas y jugadores víctimas del terrorismo de Estado.

En 2021, la AFA inauguró un espacio de memoria en el predio de Ezeiza, y algunos equipos de primera han incluido placas o banderas en homenaje durante el 24 de marzo.


¿Por qué el deporte calló tanto tiempo?

Durante años, el deporte fue cómplice silencioso. La euforia del Mundial 78 —usado como vidriera por la dictadura— opacó las denuncias. Recién en los últimos 20 años comenzó un proceso de reconstrucción histórica. Gracias al trabajo de agrupaciones como Deporte y Derechos Humanos, La Carrera de Miguel y colectivos dentro de clubes como Boca es Pueblo o San Lorenzo por la Memoria, se empezó a recuperar lo perdido.

También se sumaron iniciativas institucionales. El ENARD, el Comité Olímpico Argentino y la Secretaría de Deportes han reconocido y reparado simbólicamente a víctimas del deporte.


Recordar no es opcional

Hoy, en cada cancha, pista, tatami o ring, hay huellas invisibles de quienes ya no están. Sus nombres no figuran en récords ni en vitrinas, pero deberían estar en todas las camisetas.

Como dijo el periodista Ezequiel Fernández Moores: “El deporte también tiene memoria, aunque haya tardado en activarla. Porque correr, patear, remar o nadar también puede ser un acto de resistencia.”


Y vos, ¿sabías que en tu club también hubo desaparecidos?

¿Conocés alguna historia que aún no haya sido contada? ¿Creés que el deporte hace lo suficiente por la memoria? ¿Cómo podemos visibilizar más estas historias?

El deporte no sólo se trata de ganar. También se trata de no olvidar.


Fuente exclusiva: Palermo Online Noticias

Firmado por Mario José
Periodista deportivo, cronista del potrero y del recuerdo.
Para colaborar con esta investigación o enviar información sobre deportistas desaparecidos, escribí a: noticias@palermonline.com.ar