Enrique Santos Discépolo (Buenos Aires, 27 de marzo de 1901 – Buenos Aires, 23 de diciembre de 1951) fue un compositor, músico, dramaturgo y cineasta argentino. Nació en el barrio porteño de Balvanera y murió en el mismo barrio de un ataque al corazón, 50 años después. Mantuvo un romance de 24 años con la cantante española Tania.
Enrique Santos Discépolo, aunque más conocido como compositor y letrista, también fue un talentoso intérprete de sus propios tangos. Aquí tienes una lista de algunos de los temas más destacados interpretados por él:
Temas Destacados Interpretados por Enrique Santos Discépolo
- “Yira… Yira…”
- Descripción: Este tango, escrito e interpretado por Discépolo, es una reflexión amarga sobre la desesperanza y el desencanto con la vida. Con su voz, Enrique logra transmitir la profunda resignación y tristeza que caracteriza a esta obra.
- “Cambalache“
- Descripción: Uno de los tangos más icónicos de Discépolo, donde critica la corrupción y la hipocresía de la sociedad. Su interpretación añade una capa de ironía y desdén que resuena con fuerza en cada verso.
- “Alma de Bandoneón“
- Descripción: En esta pieza, Discépolo canta sobre la melancolía y el alma del tango, personificada en el bandoneón. Su interpretación es emotiva y llena de sentimiento, capturando la esencia del género.
- “Esta Noche Me Emborracho”
- Descripción: Con su voz, Enrique le da vida a este tango que habla de la desilusión amorosa y la búsqueda de olvido en el alcohol. Su interpretación es cruda y sincera, reflejando el dolor del protagonista.
- “Uno”
- Descripción: Aunque es más conocido en otras voces, Discépolo también interpretó su propio tango. Su versión es íntima y llena de la desesperanza y el anhelo que caracterizan la letra.
- “Confesión”
- Descripción: En este tango, Enrique narra una historia de amor y traición. Su interpretación es apasionada y desgarradora, transmitiendo la intensidad de los sentimientos involucrados.
- “Tormenta”
- Descripción: Discépolo canta sobre la turbulencia emocional y la tormenta interna del protagonista. Su voz añade un dramatismo que realza la letra y la música.
Anécdotas y Legado
Enrique Santos Discépolo no solo fue un gran compositor, sino también un intérprete que vivía sus tangos con una intensidad única. Se dice que su capacidad para transmitir emoción en cada interpretación dejaba al público profundamente conmovido. Su legado como cantante es menos conocido que su faceta de compositor, pero quienes tuvieron la oportunidad de escucharlo en vivo o en grabaciones, reconocen la profundidad y autenticidad de sus interpretaciones.
Discépolo dejó una marca indeleble en la historia del tango, no solo por sus composiciones, sino también por su habilidad para dar vida a cada letra con su voz. Su legado sigue vivo en la memoria de los amantes del tango y en cada interpretación de sus inolvidables tangos.
EL PADRE – Santo, su padre, fue un destacado músico napolitano establecido en Buenos Aires y que puede haber sido una primera señal hacia el arte combinado de la organización sonora y letrística de Discépolo. “Tuve una infancia triste. No hallé atractivo en jugar a la bolita o a cualquiera de los demás juegos infantiles. Vivía aislado y taciturno. Por desgracia no era sin motivo. A los cinco años quedé huérfano de padre, y antes de cumplir los nueve perdí también a mi madre. Entonces mi timidez se volvió miedo, y mi tristeza desventura”.
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Aburrido
Carlos Gardel y Enrique Santos Discépolo , canta Yira Yira Tango
También es conocido como Discepolín.
SU PRIMER TANGO – En 1924 estrena en Montevideo el insípido Bizcochito, su primer tango, composición hecha a pedido del dramaturgo Saldías a quien hizo firmar como autor y fue estrenada por Juan Carlos Marambio Catán; luego, en 1925, el notable y revulsivo Qué vachaché, en el que describía mordazmente la situación social que atravesaba el país. Fue editado por Julio Korn en 1926, y estrenado en un teatro de Montevideo por Mecha Delgado, bajo una total indiferencia. Enrique insistió en 1928 con Esta noche me emborracho, que incorporó Roberto Maida a su repertorio en el Teatro Astral. Antes había escrito, junto con Armando, El Organito. “En la escuela empecé por hacerme la rabona.(…) Y así seguí unos meses hasta que le dije a mi hermano Armando -yo vivía en la casa de él- que no quería ser maestro de escuela sino actor. Desde entonces lo que perdí en el colegio lo recuperé en la calle, en la vida. Tal vez allí, en ese tiempo tan lejano y tan hermoso, tal vez allí haya empezado a masticar las letras de mis canciones”.
Su hermano, Armando Discépolo, fue director teatral y dramaturgo. Discépolo es recordado especialmente por componer varios de los llamados «tangos fundamentales», o «tangos de oro», entre los que destacan Yira, yira (1929), Cambalache (1934), Uno (1943), y Cafetín de Buenos Aires (1948), en los que cristalizó la vena lírica del escritor, y que terminaron por brindarle un gran prestigio.
LO SENTIMOS EN EL ALMA
«Mordisquito»
De ideología peronista, dice Enrique Pichon-Rivière que las dudas que tenía Discépolo sobre el peronismo se incrementaron entre 1950 y 1951 y que “sufría un fuerte conflicto de ambivalencia frente al peronismo, que sentía en su aspecto popular pero rechazaba en algunas de sus acciones”. Desde los estudios de la radio, se identificó con el apodo de «Mordisquito» a los que consideraba “carneros” de la oligarquía o cipayos, cometiendolos activamente.
Discépolo
Tania cuenta que Discépolo admitía la censura previa y habitualmente le entregaba al Secretario de Prensa y Difusión Raúl Apold una copia del libreto que iba a leer el día siguiente para que se lo aprobara. Su participación en ese programa y la defensa del peronismo le trajo el odio de muchos, al punto de comprarle todas las entradas de sus espectáculos a fin de que cuando saliese a escena viera el teatro vacío. Estos hechos de gente a la que consideraba amiga lo llenó de profunda tristeza, lo cual sumado al cáncer que padecía precipitó su fallecimiento en 1951.
Tras fallecer sus padres, su hermano Armando Discépolo, 14 años mayor, se convirtió en su maestro y le descubrió la vocación por el teatro. Con él dio sus primeros pasos como actor en 1917. En 1918 escribió sus primeras obras de teatro: El señor cura, El hombre solo y Día feriado. En 1923 actuó en la obra Mateo, escrita por su hermano. Prosiguió escribiendo para el género teatral y al mismo tiempo, en 1925, compuso la música del tango Bizcochito y la letra y la música de Que vachaché.
Trayectoria Enrique Santos Discépolo
En 1928 compuso el tango Esta noche me emborracho, popularizado por Azucena Maizani. Más tarde, entre 1928 y 1929, escribió Chorra, Malevaje, Soy un arlequín y Yira, yira, entre otros. Mientras tanto, continuaba actuando con éxito en los teatros de Montevideo y Buenos Aires.
Entre 1931 y 1934 escribió varias obras musicales, entre ellas, Wunderbar y Tres esperanzas. En 1935 viajó a Europa y a su regreso se vinculó al mundo del cine como actor, guionista y director. Simultáneamente escribió y compuso sus tangos más notables Cambalache (1934), Desencanto (1937), Alma de bandoneón (1935), Uno (con música de Mariano Mores, 1943) y Canción desesperada (1944).
A partir de 1943 en el marco de una campaña iniciada por el gobierno militar que obligó a suprimir el lenguaje lunfardo, como así también cualquier referencia a la embriaguez, la prostitución y el proxenetismo o expresiones que en forma arbitraria eran consideradas inmorales o negativas para el idioma o para el país incluyó al tango Uno dentro de los censurados para su difusión radiofónica.
NO QUEREMOS HOY LLORAR SI TENEMOS TODO EL AÑO
Las restricciones continuaron al asumir el gobierno constitucional del general Perón y en 1949 directivos de Sadaic le solicitaron al administrador de Correos y Telecomunicaciones en una entrevista que se las anularan, pero sin resultado. Obtuvieron entonces una audiencia con Perón, que se realizó el 25 de marzo de 1949, y el Presidente –que afirmó que ignoraba la existencia de esas directivas– las dejó sin efecto y Uno, al igual que otros muchos tangos, pudo volver a la radio.
En 1947, después de una gira por México y Cuba, compuso Cafetín de Buenos Aires (1948). Durante los siguientes años continuó produciendo películas, obras teatrales y tangos, algunos de los cuales fueron estrenados después de su muerte.
Finalmente, el 13 de abril de 1951, estrena y protagoniza su última película como actor, dirigida por Manuel Romero, llamada El hincha. En la que queda inmortalizada su frase célebre en la que describe lo que es un hincha de fútbol.
En 1917, debuta como actor, al lado de Roberto Casaux, un capocómico de la época, y un año más tarde firmó junto a un amigo la pieza Los duendes, maltratada por la crítica. Luego levantó la puntería con El señor cura (adaptación de un cuento de Guy de Maupassant), Día Feriado, El hombre solo, Páselo cabo y, sobre todo, El organito, feroz pintura social bosquejada junto a su hermano, al promediar los años de 1920. Como actor, Discépolo evolucionó de comparsa a nombre de reparto, y se recordó con entusiasmo su trabajo en Mustafá, entre muchos otros estrenos.
NOS HAN IGUALAO
TIPS
En 1903 el Colegio Guadalupe, destinado a la enseñanza Primaria. Comenzó a funcionar con una reducida inscripción de alumnos, que pronto se multiplicaron. Vale acotar que entre los inscriptos en esos primeros años, se encontraba Enrique S. Discépolo.
Enrique Santos Discépolo y Tania, cuyo nombre real era Ana Luciano Divis, fueron una pareja icónica tanto en el ámbito personal como en el profesional.
Discépolo, destacado por ser uno de los más grandes compositores de tango y letristas de Argentina, y Tania, reconocida actriz y cantante española, compartieron una relación apasionada y creativa que dejó una huella profunda en la cultura del tango y el teatro argentino.
Inicio de la Relación
Discépolo conoció a Tania en los años 30, cuando ella ya era una destacada artista en Buenos Aires. Su relación comenzó poco después y rápidamente se convirtió en una colaboración tanto en lo personal como en lo artístico. Juntos, trabajaron en múltiples proyectos teatrales y musicales, fusionando sus talentos y creando espectáculos que cautivaron al público.
Colaboraciones Artísticas
Tania se convirtió en la musa de Discépolo, inspirándolo a componer tangos que se convirtieron en clásicos. Algunos de los más conocidos incluyen “Cambalache”, “Uno”, y “Cafetín de Buenos Aires”. Tania interpretaba muchas de las obras de Discépolo, llevando sus letras y música a la vida con una pasión y emoción que resonaba profundamente con el público.
Vida Personal
La relación entre Enrique y Tania fue intensa y llena de amor, pero también de desafíos. A pesar de las dificultades, se mantuvieron unidos hasta la muerte de Discépolo en 1951. Tania continuó viviendo en Buenos Aires y preservando el legado de su amado, asegurándose de que su música y su contribución al tango nunca fueran olvidadas.
Legado
La historia de Enrique Santos Discépolo y Tania es una que refleja la fusión perfecta entre amor y arte. Juntos, no solo crearon música y teatro, sino que también dejaron un legado que sigue siendo recordado y celebrado en la cultura argentina. Su relación es un testimonio de cómo la pasión y el amor pueden inspirar grandes obras que trascienden el tiempo.