Boca Juniors tomó una decisión histórica: prohibió el ingreso a los medios del Grupo Clarín tras los insultos racistas del periodista Gabriel Anello contra Juan Román Riquelme. El club no sólo repudió los dichos, sino que activó acciones legales y marcó un precedente ético en el fútbol argentino.
Por fin Riquelme se puso los pantalones largos.
En un gesto tan firme como necesario, el Club Atlético Boca Juniors decidió prohibir el ingreso de todos los medios pertenecientes al Grupo Clarín —incluyendo Radio Mitre y Canal 13— tras los comentarios discriminatorios, racistas y ofensivos emitidos por el periodista Gabriel Anello contra el presidente del club, Juan Román Riquelme.
Ocurrió el jueves pasado, en pleno aire de Radio Mitre. Anello, en un arranque de brutalidad radial, se despachó con frases como: “A los negros se los llama negros, a los marrones se los llama marrones, y a los ignorantes se los llama ignorantes. Todo eso es un cúmulo de Riquelme”. No conforme, agregó: “Yo tengo una cultura que los ignorantes y los burros, los que no van al colegio como Riquelme, son unos negros ignorantes”.
El nivel de bajeza de Anello no sorprendió a nadie, pero esta vez se topó con la dignidad y la templanza del ídolo. Riquelme, en vez de rebajarse al barro, respondió con altura: “Puedo estar de acuerdo o no con algo, pero siempre trato a la gente con respeto. Eso me lo enseñaron mis padres”, dijo en diálogo con C5N. La declaración no fue sólo elegante: fue un cachetazo sin levantar la voz.
Pero Riquelme no se quedó en la declaración. Como presidente del club, ordenó el bloqueo total a Clarín en el estadio y en las actividades institucionales. Tampoco se trató de un exabrupto: la dirigencia ya instruyó a sus abogados para avanzar judicialmente contra Anello.
La medida es inédita. Por primera vez, Boca le marca la cancha a uno de los conglomerados mediáticos más poderosos del país. Y lo hace no por política, sino por dignidad. En tiempos donde el INADI fue desmantelado por decreto de Javier Milei —otro que juega al libertario pero no condena la discriminación—, la decisión del club representa un grito de resistencia cultural.
En paralelo, las redes sociales estallaron. El hashtag #ConRiquelmeNo se viralizó en minutos, con miles de hinchas repudiando a Anello y respaldando a su presidente. Varios periodistas, incluso desde medios rivales, coincidieron en que se cruzó una línea que no admite grises.
Mientras tanto, Anello intenta victimizarse. Lanza excusas, balbucea conceptos de “libertad de expresión” y se esconde detrás del micrófono. Pero hay algo que se le escapó: la libertad no es impunidad, y la expresión sin respeto no es derecho, sino agresión.
La escena tuvo su costado tierno: Riquelme contó que su hija le mandó un mensaje después del escándalo: “Sos el negro más lindo del mundo”. Un elogio de sangre y amor que desarma cualquier odio. Y que resume todo: lo que para algunos es motivo de burla, para otros es símbolo de orgullo y belleza.
Conclusión:
Boca Juniors, con Riquelme al frente, dio un paso que trasciende al fútbol. Puso límites donde nadie los ponía. Se plantó contra la discriminación, aunque eso implicara enfrentarse a un gigante mediático. No se trata de camisetas, se trata de valores. Y en este partido, el 10 volvió a ganar.
¿Y vos qué pensás? ¿Hasta cuándo se va a permitir que los medios ensucien la cancha con discursos de odio?
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