La milonga La Viruta celebra 30 años como el alma tanguera de Palermo

La Viruta, símbolo porteño del tango, festeja su 30° aniversario con una milonga en vivo y actividades para todos. Fundada en 1994, este emblema de Palermo ha sobrevivido a crisis y pandemias, consolidándose como un punto de encuentro para jóvenes y turistas que buscan sumergirse en la cultura tanguera.


En el barrio de Palermo, donde las veredas son testigos de amores y desencuentros, La Viruta celebra este fin de semana su 30° aniversario. Desde 1994, esta milonga ha sido el corazón latente del tango, donde jóvenes y turistas se encuentran cara a cara, lejos de las pantallas y cerca del bandoneón. Fundada por Horacio Godoy y Cecilia Troncoso, quienes supieron conjugar el pulso porteño con el aire fresco de nuevas generaciones, La Viruta se ha erigido como una tradición ineludible en Buenos Aires.

Innovación en tiempos de crisis

La Viruta nació con un espíritu rebelde, dispuesto a transformar el tango desde sus entrañas. Horacio, milonguero empedernido, y Cecilia, con formación en danza contemporánea, vislumbraron que si el tango no se adaptaba, corría el riesgo de ser una pieza de museo. Con esta visión, lograron captar a las juventudes y turistas que, año tras año, llegan a Palermo en busca de algo más que un simple baile.

Cecilia recuerda aquellos primeros tiempos, cuando la milonga apenas daba sus primeros pasos en la calle Oro, también en Palermo. “Nos bancamos la crisis del 2001, la tragedia de Cromañón en 2004, y fuimos los últimos en abrir tras la pandemia de 2020”, reflexiona. El tango, como la ciudad, ha resistido, adaptándose a los nuevos tiempos, sin perder su esencia.

La experiencia de la milonga: un tango sin pantallas

A diferencia de las interacciones fugaces y virtuales que dominan la vida contemporánea, en La Viruta todo transcurre cara a cara. “Esto es como un Tinder real, pero poniendo el cuerpo”, asegura Troncoso, resaltando que muchas parejas se han formado en su pista. En este espacio, los códigos milongueros se respetan: los más experimentados ocupan los bordes de la pista, mientras que los novatos se mueven al centro, aprendiendo, paso a paso, el arte de la seducción tanguera.

Las clases, que preceden cada milonga, han sido una clave de su éxito. Antes, era necesario asistir otro día de la semana para aprender; ahora, los recién llegados pueden calzarse los zapatos de tango y lanzarse a la pista en cuestión de minutos. Horacio Godoy, quien además de ser DJ y profesor, viaja a Europa a dar clases, asegura que el tango no solo vive en Buenos Aires, sino que se expande a nivel global: “En algunos lugares de Europa, ya bailan mejor que los porteños”.

Feminismo y tango: un nuevo giro en la pista

El tango, con su carga histórica y cultural, también ha sabido adaptarse a los cambios sociales. En La Viruta, los roles tradicionales han sido repensados. “Ya no hablamos de que el hombre conduce y la mujer acompaña, cualquiera puede llevar”, asegura Godoy, haciendo referencia a la influencia de los movimientos feministas y la transformación de los códigos en la milonga. Además, cualquier actitud machista es rechazada de plano: “Si vemos algo así, lo invitamos a abandonar la pista”.

Festejos y recital en la calle

Este fin de semana, la milonga celebrará sus 30 años con una serie de eventos que prometen reunir a lo más granado del tango porteño. El viernes 27, se realizará una tradicional milonga con música en vivo en el sótano de la Asociación Cultural Armenia, donde funciona La Viruta desde 1997. El domingo 29, la fiesta se trasladará a la calle, con una clase gratuita de tango y un recital del reconocido Cucuza Castiello para cerrar los festejos.

La ética del tango y su conexión con la ciudad

La milonga, más que un simple baile, representa una filosofía de vida, una forma de conectarse con la ciudad y sus habitantes. Manuel Mujica Láinez solía decir que “el tango es la memoria viva de Buenos Aires”, y en La Viruta, esa memoria se renueva cada noche. En sus pistas, se cruzan los recuerdos de los viejos tiempos con los sueños de las nuevas generaciones, creando un espacio donde el pasado y el presente conviven en perfecta armonía.

La celebración de estos 30 años no solo marca un hito en la historia de La Viruta, sino que también revalida su lugar como uno de los bastiones culturales de Palermo, una tradición que, lejos de apagarse, sigue encendiendo corazones y pasos de baile.


Currículum: Horacio Godoy y Cecilia Troncoso

Horacio Godoy, milonguero y DJ, ha sido una figura clave en el mundo del tango, no solo en Buenos Aires, sino también a nivel internacional, con giras por Europa y América. Su enfoque fresco y dinámico ha logrado acercar a nuevas generaciones al tango, fusionando lo tradicional con lo contemporáneo.

Cecilia Troncoso, bailarina de formación contemporánea y cofundadora de La Viruta, ha trabajado incansablemente para mantener viva la esencia del tango porteño. Juntos, Godoy y Troncoso han transformado La Viruta en un espacio inclusivo, donde la diversidad de géneros y estilos conviven en perfecta armonía.


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