Volvió uno de los delincuentes económicos más peligrosos a los medios. Domingo Cavallo

Volvió uno de los más peligrosos delincuentes económicos a los medios.. El ex ministro de Economía aseguró que “los dólares que se están yendo son los que nunca debieron entrar”. El ideólogo del megacanje que desembocó en la crisis del 2001 se refirió a la fuerte suba del billete norteamericano.

La crisis de diciembre de 2001 en Argentina, o crisis de 2001, también referida como el Cacerolazo o el Argentinazo, fue una crisis política, económica, social e institucional, potenciada por una revuelta popular generalizada bajo el lema “¡Que se vayan todos!”, que causó la renuncia del entonces presidente de Argentina Fernando de la Rúa, dando lugar a un período de inestabilidad política durante el cual cinco funcionarios ejercieron la Presidencia de la Nación. Sucedió en el marco de una crisis mayor que se extendió entre 1998 y 2002, causada por una larga recesión que disparó una crisis humanitaria, de representatividad, social, económica, financiera y política. El desencadenante inmediato de la crisis fue la imposición del “Corralito”, una disposición del Gobierno que restringía la extracción de dinero en efectivo de los bancos, diseñada por el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo. La revuelta se generalizó el 19 de diciembre de 2001, inmediatamente después de que el presidente radical Fernando de la Rúa anunciara el establecimiento del estado de sitio, causando su renuncia al día siguiente. Durante los siguientes doce días se produjo una alta inestabilidad institucional que llevó también a la renuncia del presidente sucesor Adolfo Rodríguez Saa. El clima de inestabilidad social y económica, así como el desconocimiento generalizado de legitimidad a los representantes políticos, se extendería en los años siguientes.

Que dijo el delincuente económico más peligroso de Argentina

En los momentos actuales donde la delincuencia de cuello blanco y la delincuencia económica se abren paso entre los engranajes legales, ocasionando enormes perjuicios a las economías de prácticamente todos los países, pues es un flagelo que cobra dimensiones exorbitantes, y que además se perfecciona, demostrando ser una modalidad de delincuencia y maldad que requiere un enfrentamiento especializado, resulta necesario caracterizar tanto al delincuente económico como al de cuello blanco, estableciendo su basamento conceptual y diferenciación. La delincuencia económica como fenómeno delictivo constituye objeto de estudio de la criminología moderna, tal es así que respecto a las características patológicas de la misma expondremos las máximas de la criminología tradicional.

El ex funcionario, autor de atrocidades económicas en perjuicio de millones de ahorristas argentinos atribuyó el temblor cambiario de los últimos días a la “aparente puja” entre el Banco Central y la Jefatura de Gabinete.

“No hay razones para la alarma. Ni para el gobierno ni para la gente. Todavía es perfectamente posible lograr que se retome la tendencia a la baja de la tasa de inflación sin que se interrumpa el proceso de crecimiento de la economía que, aunque tenue, siempre es mejor que una recesión”.

“Los sobresaltos cambiarios de la semana pasada se debieron más a la confusión que genera entre los operadores financieros la aparente puja entre el Banco Central y la Jefatura de Gabinete”, “tiene que dejar de hablar de metas cuantitativas de inflación, centrar su esfuerzo en controlar el crecimiento del gasto público primario, en términos nominales, no como porcentaje del PBI”.

“El curso futuro de la inflación va a estar determinado fundamentalmente por el ritmo al que aumente el gasto primario del gobierno en términos nominales, el ritmo al que aumente el precio del dólar y el ritmo al que aumenten los salarios”, sostuvo finalmente.

Esperemos que este delincuente se guarde y que nunca más acompañe ninguna política económica. Nunca más.