Walmart despide a 55 empleados y estos se suman a los 600 de PespiCo

Teniendo como foco principal una corrida del dolar que parece ser que va en cámara lenta con salarios forzados a no crecer, despidos masivos en todas las pymes del país, más la bicicletería del dolar y tasas bancarias, el Gobierno entra en un espiral de despidos que lo va a llevar a un helicóptero, a esto hay que sumarle la desaparición en vida del Partido Justicialista y la desaparición de la UCR y el Pro como partidos.

Dentro de este contexto de despidos y donde el dolar ha logrado subir 13 centavos este martes a $ 16,68 en agencias y bancos de la city porteña y para empeorar el panorama la cadena de supermercados Walmart despidió ayer a 55 trabajadores del establecimiento que tiene en la localidad bonaerense de Sarandí y alegó ‘razones comerciales‘ a raíz de las fuertes pérdidas que durante el año pasado llegaron a 27 millones de pesos.

Apenas se conoció la noticia, los empleados salieron a rechazar la medida y el sindicato de Empleados de Comercio de Lanús y Avellaneda resolvió paralizar la actividad y pedir la rápida intervención del Ministerio de Trabajo provincial. Según voceros de la agrupación “Combativos mercantiles”, una de las corrientes internas del sindicato, los trabajadores decidieron permanecer en las instalaciones del hiper para defender los puestos de trabajo.

Juan Quiroga, gerente de Relaciones Externas de Walmart, confirmó la desvinculación de 55 empleados y aseguró que los trabajadores fueron notificados ‘de forma personal, preservando la seguridad e integridad de todas las personas”.

El director expresó: “La decisión obedece exclusivamente a razones comerciales. De hecho, en los últimos 10 años, esa tienda nunca obtuvo resultados positivos. Llegando a registrar pérdidas por 27.000.000 de pesos solo en 2016 pese a diversos intentos por mejorar la operación.  Rechazó que la compañía haya ofrecido “convenios de flexibilización” laboral y mantuvo que “por el contrario, sólo se acordó de forma voluntaria con ocho cajeras la posibilidad de mover mínimamente su horario de ingreso”.

Finalizó señalando: “Como compañía somos conscientes de que se trata de una decisión difícil, pero entendemos que posibilitará conservar más fuentes de trabajo”.

Voceros del Sindicato de Empleados de Comercio de Lanús y Avellaneda (SECLA) dijeron que el gremio pidió al Ministerio de Trabajo bonaerense dictar una conciliación obligatoria por quince días. El secretario general del gremio, Pedro Orlando Machado, intentar en esas dos semanas negociar con la compañía de capitales estadounidenses para que retroceda con los despidos.

Luego de que se hayan confirmado todos los despidos, los empleados se han manifestado dentro del acceso a la sucursal ubicada en el kilómetro 9 de la autopista Buenos Aires-La Plata, en la localidad bonaerense de Sarandí. Machado se presentó durante la mañana en la sucursal y en una asamblea dijo que ‘el SECLA pelear por cada uno de los puestos de trabajo‘, por lo que pedirá al ministro de Trabajo bonaerense Marcelo Villegas que interceda para evitar los despidos.

Los trabajadores venían denunciando que la firma de capitales estadounidenses estaba intentando ‘avanzar con una flexibilización laboral que consistía en el regreso de los horarios rotativos y el congelamiento de salarios hasta mediados de 2018‘, dijeron fuentes sindicales, aunque fue rechazado por la compañía. Yamila Carballo, una de las despedidas que se desempeñaba al piso de ventas desde hace siete años, dijo que le notificaron que se había quedado sin empleo cuando llegó en la mañana de este martes, con ‘un telegrama que no explica el motivo‘ de la decisión.

“Tengo un nene y una nena de un año y ahora estoy en la lona”, dijo Carballo, quien se quebró en llanto al relatar su situación familiar a partir de quedarse sin ingresos por el despido de la compañía.

Francisco pidió un “nuevo pacto social por el trabajo”, reivindicó el rol de los sindicatos y advirtió por la corrupción. Bergoglio abogó por “un nuevo pacto social por el trabajo, que reduzca las horas de trabajo de aquellos que se encuentran en su última estación laboral, y que cree trabajo para los jóvenes que tienen el derecho y el deber de trabajar”.

La respuesta de la conducción del sindicato fue negarse a tomar alguna medida por mínima que fuera. Peor aún y en un acto que quedará para la historia negra de la clase trabajadora Rodolfo Daer, planteó que van a reclamar la reapertura de la fábrica pero que si no es posible van a “buscar el mejor arreglo posible”. Lisa y llanamente Daer votó no reclamar más por los puestos de trabajo convirtiéndose en cómplice abierto de los despidos de 600 familias. Como era de esperar además de negó a aportar el “2% solidario” que el STIA descuenta a todos los trabajadores bajo convenio para el fondo de lucha. Todo esto Generó un enorme repudio. Rodolfo Daer dijo allí mismo sin vergüenza alguna que lo único que podíamos hacer los trabajadores era esperar a octubre y votar contra el gobierno.

En el acuerdo firmado posteriormente en el Ministerio de Trabajo por Rodolfo Daer y los congresales de la lista Verde de Pepsico con la empresa y Funes de Rioja (Vicepresidente de la UIA) se plasmó esta traición a la lucha de los trabajadores.

Como consta en el acta acuerdo Daer fue a solicitar allí a la empresa que “a la indemnización correspondiente por distracto sin causa, se le adicione un equivalente al 100% de la indemnización correspondiente al artículo 245 de la LCT, superando así la oferta original y que se amplíe el periodo de cobertura de la obra social”. Los delegados de la Comisión Interna presente nos negamos a firmar este acuerdo.

Los trabajadores de Pepsico nos movilizamos ayer al Ministerio de Trabajo y cortamos 9 de Julio. Para nosotros esta lucha recién comienza y tenemos fuerzas para pelearla. El Ministerio de Trabajo y el STIA avalan el Procedimiento Preventivo de Crisis fraudulento de Pepsico, una empresa multinacional líder en el mercado de snacks con su marca Lays que factura más de 20 mil millones por año.

El lunes desde primera hora comenzaremos con nuestro plan de lucha que se hará sentir sin dudas y seguirá el tiempo que sea necesario para defender nuestros puestos de trabajo. Porque no queremos una indemnización para quedar desocupados y pasar hambre en pocos meses.

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